Friday, March 07, 2014

Un año y medio

Muchas cosas han pasado desde la última vez que me senté a elaborar unas líneas para este blog, en este lapso de tiempo he vivido protestas, reprogramaciones del calendario académico, he viajado e incluso obtuve mi título de Bombero Profesional Universitario. Con este post, quisiera comentarles un poco sobre la vida en la Universidad Simón Bolívar a través de mi perspectiva personal, además de convertirlo en el primero de una nueva etapa en el blog, en la que pretendo publicar con mayor regularidad las cosas interesantes que me pasan relativas a la universidad -que es la idea que me motivó a crear este espacio.

El primer hecho de importancia fueron las protestas por un presupuesto justo para las universidades a principios del año pasado. Con gran determinación, los uesebistas, junto a nuestros compañeros de otras universidades, salimos a las calles a exigir una asignación presupuestaria que se ajuste a la realidad del país (inflación exacerbada, dificultades para la obtención de divisas, ajustes salariales, entre otros) y de esa forma, le permitiese a las universidades venezolanas pagarle mejor a su personal, financiar proyectos de investigación, mejorar su infraestructura -haciendo énfasis en laboratorios y otros edificios de uso académico- y en general, tener los recursos suficientes para brindar una mejor educación y tener un mayor impacto positivo en la sociedad venezolana.

Como era de esperarse, la respuesta del gobierno nacional fue desestimar los planteamientos del movimiento universitario y denunciar supuestos hechos de corrupción en las casas de estudio. Si bien es una realidad que existe corrupción en el manejo de los recursos en algunas universidades, es también una realidad que las universidades venezolanas carecen de los recursos necesarios para su correcto funcionamiento y tales hechos de corrupción deben de ser investigados por las autoridades y los culpables deberían ser puestos a la orden del Ministerio Público para su posterior enjuiciamiento. Sin embargo, el gobierno se empeñó en hacer énfasis en estas irregularidades y de esa forma excusarse con la opinión pública, en vez de investigar los hechos puntuales de corrupción, crear junto a los representates universitarios nuevos mecanismos de contraloría y finalmente buscar soluciones al problema presupuestario.

Luego de la presión ejercida, el gobierno accedió a conformar unas mesas de diálogo junto a las universidades, pero con esto solamente se logró la aprobación de algunos créditos adicionales que sirvieron para resolver solo algunas insuficiencias y no se investigaron los hechos de corrupción argüidos por el gobierno nacional.

Como crítica personal debo agregar que a raíz de estos acuerdos la dirigencia del movimiento se encargó de desmovilizarse en vez de seguir presionando por obtener lo que por ley nos corresponde y además hizo caso omiso a las denuncias por parte del gobierno, de irregularidades en el manejo del presupuesto en las casas de estudio.

Luego de la tempestad que significó las jornadas de protestas universitarias, el Consejo Directivo de la USB reprogramó el calendario académico partiendo lo que quedaba del trimestre en curso y el siguiente en dos partes: antes y después de verano y antes y después de fin de año respectivamente, además de colocar el trimestre Abr-Jul 2014 con solo 11 semanas.

Esta situación provocó que muchos estudiantes nos viéramos afectados por la manera en como se agolparon las cosas (clavamentazón), y no se abrieron algunas materias en paralelo debido a la no disponibilidad del espacio ni de los sufiecientes profesores.

A pesar de toda esta turbulencia académica, durante este período fui capaz de obtener tres resultados positivos relacionados con la universidad: cursé la primera materia de mi Ciclo Profesional (CI2511 Lógica), me convertí en el miembro número 196 del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de la Universidad Simón Bolívar y culminé el Curso de Baja y Media Montaña del Oikos con una salida de 5 días al Parque Nacional La Culata.

Precisamente cuando estaba en estaba en Mérida apareció el último suceso que me gustaría comentar: las jornadas de protesta en contra del actual gobierno. Sobre esto se ha discutido mucho y seguramente se seguirá discutiendo sobre este tema por bastante tiempo. A pesar de que -todavía- no he sido partícipe de las manifestaciones actuales he estado bastante enterado de las cosas, por estar donde comenzó todo cuando comenzó todo y vivir cerca de varios focos importantes de la protesta, permítanme esbozar una pequeña cronología.

Cuando llegamos a Mérida, la ciudad estaba totalmente tranquila, estuvimos 5 días en la montaña, y al volver... protestas en varios sitios de la ciudad, calles trancadas, enfrentamientos con la policía y demás. En la excursión, uno de los integrantes sufrió de mal de altura grave, por tal motivo hubo que trasladarlo hasta el IAHULA (hospital de la localidad), en el sitio una persona se nos acercó y nos preguntó si éramos estudiantes que estábamos protestando, le dijimos porqué estábamos en el hospital y él nos comentó que se encontraba acompañando a su hermano, quien recibió un perdigonazo a quemaropa que le perforó un pulmón por parte de la policía en una de las protestas, además nos dijo que protestaban por el mal desempeño del gobierno nacional y regional frente a los problemas de la población, principalmente por la escacez de productos básicos.

Luego de llegar a Caracas, busqué información al respecto y me enteré que la gota que había derramado el vaso fue el robo e intento de violación a una estudiante en Táchira, que ocacionó la ira de un grupo de estudiantes que antentaron contra la Gobernación, detuvieron a algunos y la protesta se extendió, los manifestantes clamaban -y siguen clamando- por justicia, mayor abastecimiento, menos inseguridad y un largo pliegue de reclamos a la gestion gubernamental de los últimos quince años.

Durante las últimas tres semanas, la protesta se ha expandido a la mayoría de los estados del país, han habido marchas, trancas, muertos, heridos, represión, actos en Miraflores, indignación y muchos otros hechos que solamente han ocacionado que la situación del país en general esté bastante tensa.

Mientras tanto en la USB el CD todavía no se pronuncia ante una posible reprogramación o suspención de las actividades académicas ante este país convulso. Como dice el dicho: como vaya viniendo, iremos viendo.

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