Un espacio se convierte en lugar gracias a las memorias de la comunidad que lo ocupa, estas memorias toman forma como cuentos, mitos, leyendas u otras experiencias que con el paso del tiempo pasan a convertirse en símbolos, a veces representados en monumentos, dentro de este espacio convertido en lugar. Así, pueblos y ciudades, adquieren un aire sagrado que contribuye a enriquecer su cultura. La USB no escapa de esto.
Usualmente -al menos en la época contemporánea-, los estudiantes de la nueva cohorte se enteran de las leyendas urbanas más importantes de nuestra querida casa de estudios, en los vivenciales (jornadas de bienvenida de las cuales se comenta poco o nada con personas que no los han vivido -son vivenciales after all) y a medida que se integran a su nuevo hogar conocen otras no tan conocidas y surgen otras nuevas. Sin embargo, a menos que tengas la oportunidad de conocer a gente de cohortes viejas hay muchos cuentos de épocas pasadas que no llegamos a conocer.
Con respecto a esto, hace unos días, un amigo mío compartió en Facebook un interesante artículo que encontró en el blog de un uesebista cohorte '74 -sí, leíste bien '74-, en el que relata algunas anécdotas de la época, algunas que ya conocía como por qué el Amper se llama así y otras nuevas para mí como el suicidio en Básico II. Los invito a leer el artículo completo en el blog Viajero y su Ciencia Ficción.
Esto es todo por ahora, retomaré el tema de las leyendas urbanas de nuestra querida casa de estudios más adelante en otro artículo.
¿Conoces algún cuento uesebista? ¡Cuéntalo en un comentario!
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